y la
Segunda Venida
del Señor (Traducido del Alemán)
Catalogo de la Editorial Vida Universal
Revelaciones Divinas (página
inicio)
Esta
manifestación del hermano Emanuel, en la
tierra el profeta bíblico Isaías, ha sido dada a través de la profetisa Gabriele Wittek
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Los planos espirituales de evolución,
es decir los ámbitos colectivos.
El Sol central primario y su modo de
repercusión.
Por qué
cambia la estructura de la Tierra y su vibración.
El hombre, un
satélite de la Tierra.
Cómo
repercute la irradiación de los diversos planetas.
Por qué
cambian también las orbitas planetarias.
La acción de
recogida y retorno a la morada eterna.
Cómo los
hermanos de otros planetas salvarán hombres y almas.
Qué es lo que
ha consumado Jesucristo.
El Sol y los
planetas inician la llegada del Señor.
Qué contiene
la crónica atmosférica.
Qué ocurrirá
en el tiempo final.
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El amor divino lo renueva todo. Dios no interviene con brutalidad en este
acontecimiento mundial. En todos los
ámbitos divinos y condensados se desarrolla toda existencia por Su ley, que es
amor absolutamente puro. También esta
Tierra va a recibir ahora la luz incrementada del Sol central primario. En vista de la enorme condensación que se
produjo por el modo de pensar y actuar contrario de la humanidad, también este
sistema entre otros tiene que alcanzar la expansión.
Dios, el Señor anhelaba el refinamiento
de Sus hijos, pues este pacífico refinamiento y la asimilación al mundo divino debía haber tenido lugar por las criaturas más hermosas de
Dios.
Jesucristo, el Hijo de Dios, era un
símbolo para la humanidad. La humanidad
sólo habla de la ejemplar vida de Jesús, pero muy pocos hombres practican lo
que el Señor les enseñó. Leen sus Biblias, hacen referencia a estas obras, muchos juran
incluso sobre este libro, pero allí se quedaba y se queda todo. A pesar de este conocimiento bíblico actúan
contrariamente y no se convierten ni en amigos ni en hermanos.
Nuestro Señor envió profetas y
clarividentes, pero la humanidad no escuchó la palabra de Dios a través de
ellos. Todo lo contrario, fueron y aún
hoy son despreciados, señalados y desterrados.
La ley de
Dios es energía fluyente. Quien
quebranta esta ley benévola, crea causas, cuyos efectos surgen con toda
seguridad. Lo que aquí manifiesto no es
otra cosa que el efecto de causas humanas.
Dios es el amor, esto lo demostró el Señor en Jesucristo, Su Hijo, el
Redentor de la humanidad.
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La preparación de la disolución de todas las formas condensadas y la
Segunda Venida del Señor
Dios es el amor, que permanece
eternamente igual. Por este amor infinito
el Espíritu Eterno se volvió creador, por lo que manifestó Sus virtudes en
parte aún latentes, pero también las cualidades que en parte ya actuaban. El amor divino creó la existencia eterna después
de muchas respiraciones divinas. De ésto surgieron las fuerzas etéreas potencializadas,
que el Espíritu etéreo, Dios-Padre, manifestado y superior a todo llamó y
llama Sus hijos. Estas fuerzas etéreas potencializadas,
llamadas seres espirituales, poseen todas las herencias de la Creación
completa. Sus cuerpos etéreos están
constituidos de tal manera que la esencia de la Creación es la formación de su
cuerpo. Para conservar el equilibrio en
toda la existencia, el Espíritu etéreo de la luz creó sólo tantos cuerpos
energéticos (seres espirituales) como fuerzas de luz maduras hablan
momentáneamente disponibles. También
durante la Creación de la existencia eterna las fuerzas de luz siempre tenían
que equilibrarse. Tanto éter de luz espiritual (sistemas solares) como Dios,
el Señor manifestaba tantos seres espirituales pudieron ser creados. La misma ley vale también para después de las
Creaciones.
Cuando las dualizaciones, el
convertirse en uno, las fusiones etéreas, tuvieron lugar, también se pudo
procrear espiritualmente.
Aún así tuvo y tiene que conservarse
el equilibrio.
La Creación eterna consta de siete Cielos
base. En cada uno de estos Cielos base
está contenido el otro Cielo como región subordinada en su luz y en su
fuerza. Por eso existen en la existencia
eterna siete Cielos base con sus regiones subordinadas. Por ello hay siete veces siete fuerzas de luz
o los llamados ciclos de eras. Estas fuerzas de luz llamadas también pasos de
eras, son corrientes espirituales de éter, que giran alrededor del Sol central
primario, alrededor de la constelación real de la única y eterna Majestad
Dios-Padre. En estas corrientes etéreas
se encuentran las fuerzas de luz manifestadas, son los sistemas solares
espirituales creados. A los planetas
habitados, en los que los seres espirituales se han construido sus viviendas
por la fuerza de Dios, el espíritu los llama también materias primarias. Son de materia fina y
parecidas a un cristal de roca.
Estas materias primarias son traspasadas por la luz primaria del Sol
central primario y de los segundos Soles primarios (Soles de prisma); no
existen ni sombras ni oscuridad. Además
durante el tiempo de creación de estos sistemas solares espirituales se prestó
atención a que sólo se creasen tantos cuerpos espirituales (seres espirituales)
como potencial espiritual había disponible, para garantizar el equilibrio de
las fuerzas de luz.
La ley de Dios dice: Sólo pueden ser
creados y procreados tantos cuerpos espirituales como fuerza de luz haya
disponible. Esto vale para cada Cielo
base. Así permanece el continuo
equilibrio de la fuerza base.
Por eso en los planos divinos de
evolución sólo existen tantas fuerzas de alma en formación (seres naturales)
como fuerza espiritual hay para la manifestación.
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También los seres espirituales cumplen
la ley con toda exactitud. Sólo hay procreación de seres espirituales cuando
el Sol central primario transmite un incremento de energía divina a un Cielo
base. Esto ocurre cuando un Cielo base,
digamos él del orden (corriente etérea), se acerca al Sol central
primario. En este tiempo de eras los
sistemas solares que se encuentran en la corriente etérea son cargados de
energía. Con ello todos los ámbitos del
orden, cualquiera que sea el Cielo base en el que se encuentran, reciben fuerzas
etéreas espirituales. Por estas fuerzas
etéreas incrementadas las corrientes etéreas se extienden. Con esto se forman nuevos sistemas solares
espirituales. Durante este tiempo en los
ámbitos celestiales cambia también el reino vegetal y animal, ya que todo es
llevado a una evolución por las fuerzas etéreas altamente potencializadas. En este tiempo de eras tienen también lugar
las procreaciones espirituales, es decir que se forman niños espirituales.
El lector atento reconoce que también
en la existencia eterna hay un ciclo periódico.
También cambian los ámbitos de evolución conectados a los cuatro Cielos
base del orden, voluntad, sabiduría y seriedad, con lo que los seres naturales
perfectos, que vivían en los ámbitos colectivos, se liberan para nacer de las
corrientes ahijadas procreadas por los duales.
He aquí una breve descripción de los
cuatro planos espirituales de evolución llamados también ámbitos colectivos
(orden, voluntad, sabiduría y seriedad):
Ellos forman los ámbitos de formación
de los cuerpos espirituales. En estos
ámbitos colectivos es formada y finalizada la estructura de partículas de los
cuerpos espirituales cósmicos.
En el Reino del Señor se formaron por
su palabra todopoderosa "hágase" cuatro ámbitos colectivos, llamados
también planos de evolución. Allí las
potencias del alma son formadas hasta llegar a ser un ser elemental perfecto
(ser natural). Estos cuatro ámbitos de
evolución se unen a su correspondiente Cielo base. También se llaman los graneros de los Cielos. En estos cuatro ámbitos colectivos se
encuentran todas las sustancias necesarias para que continúe el desarrollo de
la Creación, las cuales van evolucionando a partir del núcleo de la vida, el
rayo del orden, que lleva sus átomos de fecundidad pasando por el rayo de la
voluntad, el portador de los átomos de desarrollo, al rayo de la sabiduría, con
sus átomos de creación, hasta el rayo de la seriedad, que posee en mayor
cantidad los átomos portadores.
Sólo he descrito brevemente estos
Cielos cualitativos, que son los ámbitos de desarrollo de los cuerpos
espirituales, y la formación atómica espiritual. En este escrito no voy a explicar en detalle
los graneros de la vida eterna. Sólo los menciono brevemente para que quede
garantizada una visión, que haga comprender, que precisamente ellos son de
máxima importancia para el equilibrio espiritual.
Como se ha dicho, en los planos de
evolución se forman seres elementales completamente maduros que también se
llaman almas naturales. En cuanto un Cielo
base con sus sistemas solares se acerca a la constelación central,.recibiendo de ella fuerzas espirituales altamente potencializadas también las reciben todas las regiones subordinadas,
como por ejemplo la del orden o de la voluntad, con sus correspondientes
ámbitos de desarrollo. Así pueden producirse
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procreaciones
espirituales en estos Cielos, porque los cuerpos espirituales maduros de los
ámbitos de evolución pueden ser atraídos para engendrarse espiritualmente en
los rayos de paciencia, amor y misericordia procreados por los espíritus
duales.
La Creación eterna es una obra
completamente cerrada en si misma por Dios-Padre, que sí se va extendiendo cada
vez más y hace surgir más sistemas solares y seres espirituales, pero ya no hay
níngún cambio en el sistema puro de creación.
Con la caída de los hijos espirituales
se formaron los distintos mundos condensados que presentan sus sustancias
parcial o totalmente materiales. Estos
grados de condensación se produjeron por pensamientos y actos contrarios. En la existencia eternamente pura todos los
sistemas solares espirituales dependen de un ciclo creador que da y toma. Cada sistema solar posee en sí un proceso “perpetuum-mobile” cerrado. Esto significa, que el Sol y los planetas
circundantes dan energía a los planetas habitados y a la materia primaria.
El proceso "perpetuum-mobile" se lleva a cabo de tal manera que los sistemas
a pesar de todo están conectados al gran circuito, al Sol central primario,
recibiendo de éste las fuerzas etéreas en un ciclo determinado que entonces por
su parte vuelven a transmitir. Así los
seres espirituales no son mantenidos directamente por su sistema solar sino por
la constelación central de la fuerza "Padre-Madre" que es el Sol
central primario.
Si, por ejemplo, por algún tiempo de
luz se encuentran seres espirituales de otras regiones en un Cielo base (uno
de los siete ámbitos celestiales), recibirán fuerzas etéreas correspondientes
a esta región. Les son transmitidas por
el Sol central primario a través del sistema solar en el que se encuentran
momentáneamente. La fuerza de luz de los
seres espirituales es reducida cuando van a una esfera celestial de vibración
inferior. Así ninguna fuerza cósmica se
pierde. De eso se encarga el Sol central
primario, el principio "Padre-Madre".
Cualquiera que sea el plano de luz al
que se dirigen los seres espirituales la constelación central da las fuerzas
etéreas y también las reduce. Así se
mantiene siempre el equilibrio en la existencia pura.
Los sistemas solares de la creación de
la Caída se han formado de un modo parecido.
Según el grado de condensación dan sus fuerzas etéreas y de los planetas
sobre todo a los mundos habitados. Estos
se los pasan a los habitantes del planeta.
La Tierra es la escuela de los
hijos. La Tierra contiene las cuatro
cualidades de Dios, desde el reino mineral hasta el vegetal y animal.
Las almas de los hombres proceden de
los diversos ámbitos de conciencias sobre todo de los planos de
purificación. Allí se queda cada alma
según su estado de conciencia. Con este
nivel de conciencia, si quieres puede volver a la Tierra en un cuerpo de
materia densa, para purificarse en la escuela de la Tierra y conseguir, si
puede, un nivel de conciencia más elevado.
Sin embargo el hombre y el alma tienen
que tener la voluntad de buscar ideales más elevados y de esforzarse por ellos,
es decir de orientarse hacia la ley de Dios, para que el alma pueda purificarse
y dirigirse hacia la meta eterna.
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En esta escuela que es la Tierra el
Espíritu de Dios ha instalado planos espirituales de educación. Allí enseña el Hijo de Dios, el Redentor de
la humanidad, o seres espirituales a las ordenes del
Espíritu de Dios, a las almas y a los hombres acerca del camino interno de la
entrega, iluminación y realización.
En todos los tiempos han habido hombres iluminados, que podían percibir la
palabra interna, el lenguaje de Dios. Se
encontraban casi siempre fuera de la institución de la Iglesia. Las reuniones se hacían en casas y pisos;
precisamente allí donde se encontraba un portador de la palabra divina, los que
buscaban en serio a Dios se reunían alrededor de un iluminado así. También en este tiempo hay muchos hombres
iluminados, que tienen la voz interna y que pueden oír la voz de Dios y la de
Sus servidores. Los grados de
iluminación de los portadores de la palabra divina son muy distintos, ya que
Dios habla desde siete veces siete canales base o etéreos.
Cuando por ejemplo un
espiritualmente iluminado ha abierto en su mayor parte un, dos o tres canales
etéreos, es decir que los ha purificado, puede percibir el Espíritu de Dios a
través de estos canales etéreos. A un
verdadero portador de la palabra se le reconoce así: lo que reciba del
Espíritu de Dios, primero lo tiene que haber verificado por sí mismo.
Tales iluminados los habla y los hay sobre esta Tierra, por otra parte con
distintos niveles de conciencia. Esto
significa que pueden haber sido abiertos en gran parte dos, tres, cuatro,
cinco, seis o incluso siete canales etéreos.
Cuanto más elevado sea el nivel de conciencia de un portador de la
palabra divina, tanto mayores serán las manifestaciones que el Espíritu de Dios
podrá dar a la humanidad.
Pero en la Tierra también hay muchas
enseñanzas erróneas y maestros, que no proceden de mundos puros y que
transmiten sus propias ideas a la humanidad.
Sin embargo aquel que busca en serio y
que eleva su alma a Dios, puede ser conducido por su espíritu protector a una
de las escuelas espirituales que le harán avanzar. Pero el que sólo se dirija al lado material y
escucha sólo las sabidurías de esta Tierra y las aprende, ese es un necio y un
peligro para sus compañeras, también para la Tierra y el sistema solar..
La gran masa de la humanidad vive sin
control de pensamientos. Muchos de ellos
ni siquiera saben, que toda vibración que procede del hombre, ya sea de aspecto
positivo o negativo, vuelve a recaer en el emisor. Tanto las vibraciones positivas como
negativas no sólo modifican el alma y la estructura del cuerpo del hombre, sino
también la estructura de la Tierra con el transcurso de cientos o miles de años
y según los grados de vibración. Estas
vibraciones influyen tanto sobre la rotación de la Tierra como sobre el eje y
las vibraciones de ésta.
Todo lo que el hombre emite, lo
cosecha é y también la Tierra. Ya sean
pensamientos, palabras u obras, todo lo que no esta de acuerdo con la ley,
modifica la vibración del planeta Tierra y del sistema solar. Al pensamiento ya
le precede la sensación. El pensamiento
se convierte en palabra y en muchos casos también en hecho.
Aquí sólo deseo mencionar brevemente
el transcurso de un pensamiento bélico.
La sensación es miedo. El miedo continúa y forma el
pensamiento. Este tendrá el siguiente
sentido: ¿Cómo puedo protegerme a mí y a mi país, dice la autoridad mundial,
ante el armamento bélico de mi país vecino?
A la autoridad mundial y a sus paisanos les falta la confianza en Dios. Sin pensar en el omnipotente poder divino,
que también podría garantizar la protección del país, en tanto que los
habitantes tuviesen una idea espiritual y confiasen en Dios. El pensamiento puede convertirse en una
palabra bélica. La autoridad mundial da
la orden para la producción de armas. A
continuación la palabra se convierte en hecho y comienza la producción
bélica. Las armas ya están programadas
con la vibración de muerte y no de vida.
Esta vibración está orientada hacia la destrucción. Con el transcurso de los años empezará su obra
destructora, pues ningún pensamiento se pierde en el transcurso mundial. Estas vibraciones de pensamientos, que se
convirtieron en hechos, recaen sobre la autoridad mundial, que ordenó la
confección y sobre todo el país. Aunque
estas armas sólo hayan sido construidas para la defensa, la sensación y el
pensamiento eran miedo. De esto resultó
la defensa y con ello la lucha, no la confianza en Dios sino el poder propio.
Con tales y parecidos modos de actuar Dios,
el Señor, retira en gran parte Su mano misericordiosa, pues Dios es amor
reconfortante.
Cada país prueba las armas que ha
construido. Las resonancias, que ya se
forman a partir de ésto, el hombre no las puede
dictaminar. La autoridad mundial, intelectual
y metida en este mundo, igual que sus paisanos egoístas no puede darse cuenta
de la que tales pruebas significan para el planeta Tierra. La mayoría de los hombres sólo piensan en la
vida material y por ello sólo en su cuerpo físico. Con éste relacionan sus bienes y pertenencias
y hacen depender de ello su bienestar.
Por grandes sacudidas, sobre todo
pruebas atómicas, la Tierra, el planeta habitado sale completamente de su
equilibrio y se convierte más y más en una pelota de juego del sistema solar.
También pensamientos negativos y
agresiones, falsas enseñanzas y maneras de actuar para con el prójimo llenan la
atmósfera de la Tierra con frecuencias negativas. También a causa de ésto
cambia la estructura de la Tierra y su vibración. También los aviones, helicópteros, vehículos
que van por tierra y mar, satélites y todos los ruidos que produce el hombre
cambian la estructura de la Tierra y con ello su vibración. Los grandes traslados de masas de tierra que
realiza el hombre sin pensar, tienen como resultado una irradiación contraria
que con todos los demás modos contrarios de actuar no sólo cambia la órbita de la Tierra sino también de todos
los demás planetas alimentadores.
¿Qué ocurre a causa de este modo de
actuar contrario?
Tengo que dar un rodeo para poder
explicar mejor las relaciones legítimas.
También en la existencia eternamente
pura, igual que en los sistemas solares terrestres las materias primarias -
los mundos espirituales habitados - son activadas e irradiadas por los soles y
los correspondientes planetas alimentadores.
Pues la ley de Dios se basa en la irradiación. Traspasa todos los soles y mundos.
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La Tierra también es alimentada por el
Sol y los planetas circundantes. Por eso
los satélites de la Tierra, que son los hombres, reciben alimento y todo lo que
necesitan para su vida.
La Tierra posee campos magnéticos, que
están orientados hacia los planetas alimentadores a través de la región
ecuatorial. En la región del ecuador se
almacenan y salen muchas energías. Las
corrientes magnéticas producidas por la irradiación del Sol y de los planetas,
y por el movimiento de los mares y la rotación de la Tierra, tienen diferentes
grados de vibración y por ello también frecuencias distintas. Cada frecuencia de un planeta alimentador
debería estar en armonía con la correspondiente vibración de un campo magnético
terrestre.
Por esta actuación conjunta y creativa
del Sol y los planetas, la madre Tierra recibe elevadas fuerzas de vida, que
llegan hasta lo más profundo de las profundidades, para allí magnetizar y
mantener con vida también los minerales y el reino vegetal y animal. Muchas
plantas y animales no sólo viven del aire, sino de las melodías vibratorias de
las corrientes y campos magnéticos.
También el apareamiento de los animales del aire, de la tierra y del
agua es dirigido por las corrientes magnéticas.
Los minerales, como todo lo que hay en esta Tierra, crecen y se
reproducen por la irradiación del Sol y de los planetas alimentadores. A este respecto aún habría mucho que decir.
Pero quiero volver sobre el tema.
Si el equilibrio ecológico es
interrumpido, la madre Tierra se sale poco a poco de la vibración y rotación.
¿Quién es el causante de ello? Era y es
el hombre, que en los miles de años no se ha podido orientar hacia la ley
divina, con lo que maltrata continuamente a su planeta al cambiar su
estructura. Esto tiene como consecuencia
que también cambien todas las formas de vida, no sólo en su aspecto, sino también
en sus sensaciones, por lo tanto también el hombre. Estos cambios cósmicos recaen sobre el
causante.
Ya hablé brevemente de los causantes, son
los satélites, es decir los hombres. El
alma del hombre lleva en sí la sabiduría creadora universal y el amor, o sea la
ley completa, la sabiduría espiritual acerca de las cosas de la vida. Por la realización de estas enormes fuerzas
espirituales, que son propias de cada alma, ya que le fueron dadas por el
Espíritu creador como herencia, no sólo el hombre se habría podido
perfeccionar, sino que también la Tierra habría podido convertirse en un
verdadero país espiritualmente próspero.
Con la vida cósmica de la humanidad, es decir con una vida legítima, el
planeta habría podido cambiar completamente, orientándose hacia los mundos
celestiales. El que actúa contra las
leyes naturales de la fuerza creadora, actúa contra sí mismo.
El satélite el hombre, deja que se
atrofien sus fuerzas espirituales y se maltrata a sí mismo, a su Tierra y a su
sistema solar. La Tierra, que es
alimentada por el Sol y los planetas circundantes, pierde cada vez más energía
por el modo de actuar de los satélites, los hombres, ya que éstos torturan a
matar al hombre Tierra y no por último a sí mismos. Como ya dije, la Tierra es alimentada por los
planetas circundantes. Sólo quiero
mencionar aquí algunos. El Sol da su
energía a Mercurio, que es un planeta iluminador e impulsor.
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Es entre otras cosas el que reparte la energía
solar. Mercurio, uno de los planetas del
sistema solar más rico en energía, está unido a todos los planetas, para
transmitir a cada uno la energía solar de acuerdo con su deber. Esto ocurre a través de los campos y ondas
magnéticas, pues todo posee un aspecto positivo y negativo con lo que el
efecto cambiante mantiene la vida y garantiza una fecundación legítima.
Sobre todo los rayos de Marte, que
fecundan la Tierra a través de los campos magnéticos de ésta, producen el
crecimiento de los minerales y en unión con Venus el crecimiento de distintas
clases de hierbas. También algunas
clases de animales reaccionan a las frecuencias de Marte.
Venus en unión con el Sol, Marte y
Júpiter activan el reino vegetal y contribuyen a que la Tierra se adorne con su
diversidad. Neptuno se encarga del curso
de las aguas y regula los cursos de vida de las corrientes subterráneas. Vierte su fuerza bendita hasta muy dentro de
la Tierra.
Saturno contribuye a que se mantengan
las capas atmosféricas. También ejerce
una considerable presión sobre la Tierra y sus campos y corrientes
magnéticas. Así el juego conjunto
cósmico se parece a una madre, que se cuida de su hijo, en este caso la Tierra.
La Tierra podría ser uno de los
planetas del sistema solar más rico en energía.
Pues los satélites, los hombres, poseen fuerzas espirituales que ni
sospechan, ni sienten.
Por el alejamiento de Dios, en el que
viven, están indirectamente separados de Dios, de la fuerza luminosa más
elevada. Por los pensamientos y actos
contrarios los satélites y su planeta pierden energía tanto espiritual como
física. El alma de los hombres vista
espiritualmente, es un enorme sol y si fuese pura, podría transmitir su
energía al planeta Tierra. Con ello el
planeta, la Tierra, tendría un elevado campo de energía, que podría volver a
irradiar hacia el Sol y a los otros planetas.
Con ello se produciría un refinamiento de todo el sistema solar, y las
tensiones de la Tierra, las catástrofes y desgracias disminuirían, al relajarse
los hombres, la Tierra y el sistema solar y refinarse poco a poco. Por los pensamientos y actos contrarios de
los hombres, sólo queda garantizada una escasa entrega de energía al Sol, con
lo que entre otras cosas la energía solar ya no se incrementa, porque el
causante, el hombre, no produce energía espiritual y por ello tampoco puede
producir ya mayores energías físicas.
El hombre se debilita cada vez más a sí mismo, con lo que gasta sus
energías de vida y llega a ser incapaz de vivir, incluido su planeta.
El cuerpo del hombre está formado de
una estructura de células. Cada célula
posee enormes fuerzas sí se orienta hacia el cosmos energético-espiritual y se
deja alimentar por la luz primaria del alma.
La Tierra es la portadora de los
átomos y elementos espirituales y materiales.
Si los elementos y átomos de la Tierra son influidos por pensamientos y
actos contrarios de los hombres, ocurrirá lo siguiente:
Por esta incapacidad espiritual cambia
el eje de la Tierra y también los campos magnéticos de ésta. En parte serán incluso destruidos por ello y
movidos por el modo de actuar incoherente.
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Por el cambio de los campos
magnéticos, de los elementos y átomos materiales, los planetas alimentadores ya
no pueden transmitir legítimamente, sus fuerzas energéticas el planeta Tierra.
Para captar estas fuerzas planetarias, el planeta tendría que trazar tranquilamente
su órbita y tendría que estar, Igual que un telescopio, dirigido hacia el
sistema planetario, para que pudiera ser alimentado de acuerdo con la ley.
Por los enormes cambios magnéticos de
la Tierras, las irradiaciones todavía legítimas de los planetas recaen en parte
sobre campos magnéticos destruidos o no
previstos para un ámbito de irradiación.
Por estos acontecimientos contrarios a
la ley, que parten de la humanidad también se producen fuerzas contrarías
dentro y sobre la Tierras lo que con el transcurso del tiempo tiene como
consecuencia, que poco a poca vayan cambiando los elementos y los átomos. A causa de las acciones contrarias de los
hombres reciben una rotación contraria.
Estas despolarizaciones, producidas por intervenciones externas (por
ejemplo pruebas atómicas, cambios del equilibrio ecológico), en los tiempos
futuros, en el tiempo final, tendrán como consecuencia grandes catástrofes.
La Tierra sufrirás sobre todo después
de la aparición de Cristo, grandes cambios de los polos, que serán en parte tan
considerables que la salida del Sol será en el Sur, en el Oeste y más tarde en
el Norte.
En la última parte de la era de piscis
aparecerá el Redentor de la humanidad. En esta última parte de la era de piscis
también habrá grandes catástrofes ya que las agresiones por porte de los
hombres no son eliminadas. Su aglomeración
está en el ámbito atmosférico dentro y sobre la Tierra así como en las almas de
los hombres, Las energías contrarias tienen que liberarse para que sobre todo
en las almas despiertas pueda comenzar la edad de oro.
También las energías planetarias ya no
aceptadas por la Tierra forman en el sistema solar una considerable
tensión. Este potencial de fuerza, que
no ha sido transformado por la Tierra y sus satélites, los hombres, ya no
puede ser absorbido por el Sol. Esto
tiene como consecuencias que no solo cambian los elementos y átomos materiales,
adquiriendo poca a poco una rotación contraria, sino que también se desplazarán
las órbitas planetarias a causa de esta acumulación de fuerza. Por ello cambia la gravitación y el equilibrio
de masas. Los planetas orientados hacia
la Tierra seguirán transmitiendo su potencial de fuerza a esta Tierras ya que
no es capaz de admitirlo, por lo que dentro y sobre ella y en todo el sistema
solar poco a poco tendrán lugar grandes cambios. La relación de fuerzas empezará a titubear
cada vez más por estos cambios y la gravitación cambiará tan considerablemente,
que después de aparecer el Señor y Maestro las capas de sedimento de la Tierra
se pelarán (Igual que la corteza de un árbol).
En este tiempo el reino vegetal y animal cambiará de forma y el hombre
experimentará enfermedades nunca conocidas.
A parte de la progresiva suciedad atómica de los cuerpos y del cuerpo de
la Tierra, el hombre experimentará enfermedades de la piel y cambios en los
huesos, que harán que el hombre ya no parezca un ser humano. Su naturaleza animal y también su falta de
carácter y voluntad le harán cambiar mucho. Su estructura se parecerá a la del
hombre primitivo.
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En este tiempo actuará el
“hágase", la ley de la voluntad divina, a través del segundo ángel de la
ley. También el primer guardián de la
ley, el orden divino, entrará en acción.
La voluntad divina, el segundo guardián de la ley, seguirá limpiando la
Tierra por capas y las pondrá en completo movimiento. Durante este tiempo todavía seguirá una gran
acción de rescate.
Esta acción de rescates llamada acción
del retorno ya ha comenzado. Aún se extenderá sobre el tiempo de la aparición
de nuestro Señor y Maestro. A este
acción de rescate no sólo pertenecen hombres que actúan a las ordenes de Jesucristo, sino también seres espirituales que
reciben de Dios la misión de enseñar a las almas que se encuentran en los
planos de purificación. Pues no sólo la Tierra, una de las estrellas más
hermosas en el cosmos material es limpiada por la fuerza del Sol central, sino
que también serán puestos en acción y aspirados todos los planos de
purificación por el Espíritu de la vida.
El tiempo de redención, que es la era
de Piscis, se está acabando, por lo que va aumentando en mayor medida la era de
Acuario.
En esta gran acción de rescate, que
ocurre a causa del amor universal, también contribuirán los seres parecidos a
los hombres, nuestros hermanos de otras estrellas. Ellos se han unido el plan de liberación, para
practicar el verdadero amor al prójimo que la humanidad ha perdido. Con el servicio de amor al prójimo, a la humanidad
que sufres no sólo refinan su estructura de materia densa que concuerde con su
sistema solar, sino que también se han puesto la obligación de poner en acción
y refinar a su planeta condensado por la “Caída". Esto significa que elevarán a su planeta a
una vibración mayor a través de una vida consciente y divina, con la que ellos
mismos, nuestros hermanos y su sistema solar consiguen la espiritualización,
los seres parcialmente materiales que viven en armonía, conseguirán por la
espiritualización más fuerzas divinas para espiritualizar también sus
planetas. Este refinamiento cósmico es
la voluntad del Señor. Con sus oraciones
y sus acciones de error para con el prójimo, con la correspondiente forma de
vivir, están cambiando su estructura actual y formen al mismo tiempo una
envoltura espiritual magnética alrededor de sus planetas que no es otra cosa
que una atmósfera de una alta potencia espiritual en la que se refinan ellas
mismos y su planeta.
Con más fuerzas energéticas que piden
al espíritu primario por la correspondiente vida también incluirán todo su
sistema solar. Esta metamorfosis la experimenta
al mismo tiempo el sistema solar y sus seres parecidos a los hombres.
Estos hermanos espirituales de otras
estrellas también colaboran en el gran plan de Redención de Dios, para
renovarla todo según la voluntad del Señor, es decir para restablecer la forma
primaria.
Lo que les es posible a estos seres,
nuestros hermanos también le fue hecho posible a la humanidad por la Redención
de Jesucristo. Con el Sacrificio el
Señor ha concedido nuevamente fuerzas espirituales a la humanidad para que pueda
vivir también en armonía subordinar a la Tierra con amor. Dios, nuestro Padre, transmitió el cuerpo
espiritual, que contiene todas las fuerzas para la formación de la Creación a
todos los seres espirituales, cualquiera que sea la estrella en que viven,
incluyendo el alma encarnada en el cuerpo.
Con esta elevada energía que el hombre lleva dentro de sí, habría podido
refinarse a sí mismo y su planeta, amoldándolo a la conciencia divina.
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Estos seres parecidos a los hombres no
llevan en sí el destello de
la
Redención, la fuerza impulsora del almas como las almas de los hombres, ya que
ellos no han caído tan bajo como estas últimas.
Poseyendo todavía la directa unión Padre-hijo pueden alcanzar el Reino
eterno sin la fuerza impulsora del Hijo de Dios.
Cada alma
humana posee ahora una intensidad espiritual incrementada, ella es el soporte y
la estabilización del alma por la luz redentora de Jesucristo.
Pero aquél que
no pida las fuerzas espirituales, la luz redentora y la luz primaria divina, y
que no reconozca las leyes del genial Arquitecto (el Creador de los Cielos
eternamente puros, que también concedió las galaxias materiales), y siga
actuando contra las leyes irrevocables divinas, ese actuará al mismo tiempo
contra sí mismo y contra la intensidad de irradiación de su planeta.
En todos los
ámbitos de la Creación hay una gran actuación cósmica conjunta. Dios, nuestro Señor, la ley de la vida, ha
empezado a inhalar todas las formas de materia densa, que son contrarias a la
ley. Su exhalación espiritual la
renovará todo. Esto significa,, que todas las formas impuras con Su hálito volverán a
conseguir la forma primaria amoldándose poca a poco otra vez a los Cielos eternamente
puros. El primer guardián de la ley, el
Orden, ahora colabora en que la eterna maquinaria primaria es perfeccione
exclusivamente en su forma pura.
Desde hace
2000 años se pueden reconocer grandes cambios en lo material en el ámbito condensado. Sólo el hombre limitado e ignorante, que
considera sus bienes y pertenencias como algo suyo y las defiende, que crea
fronteras y considera a su vecino como enemigo y no como hermano, que le tiene
más cariño a su vida terrena que a la eternamente espiritual, que no abandona
su “querer ser y poseer”, sus ansias y defectos, no puede captar la gran acción
cósmica.
El
Sol central primario que irradia su “hágase” legítimo en las almas de los
hombres y en todas las formas de vida, para advertir a todos los hombres y
almas voluntariosas que regresen y penetren en su ser eterno, sólo tiene una
influencia parcial en la constelación venidera de los planetas. La fuerza primaria desea transformar todo lo
inferior en algo superior, o sea que también el
sistema solar de los
hombres. A causa de esto todos los
planetas reciben fuerzas espirituales incrementadas de la luz primaria. Los
grandes cambios planetarios repercuten en la gran tensión energética de la
atmósfera que fue producida por el pensar y actuar de la humanidad.
La humanidad convierte a su
tierra en una pelota de juego. Las energías
cósmicas divinas de la luz primaria con su fuerza transformadora son sólo
aceptadas en parte a causa de la gran condensación del sistema solar y por lo
demás son rechazadas. Ya que esta fuerza
divina no armoniza con las fuerzas de voluntad negativas de la humanidad, se
producirá el llamado fin del mundo, la disolución de la estructura material.
El planeta
Tierra se pelará del alma Tierra poco a poca como la corteza de un árbol. Sin embargo las masas de piedra se unirán con
partes de otros sistemas. De ésto se formará un sistema solar y una nueva Tierra de
materia fina.
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Esto se
realizará como sigue: El Sol terrestre dió a luz sus
planetas. La sustancia de materia densa,
el Sol-Madre, se volverá a unir con sus hijos-planetas de materia densa,
uniéndose primero las capas de estructura densa con todas las demás masas
condensadas, ya que la transformación y la expansión de todos
las galaxias sucumbirán ante el “hágase” divino. Las masas fundidas en bolas de fuego, según
su grado de vibración, serán puestas en rotación por la irradiación del Sol
central primario. Sólo cuando las bolas de fuego, formadas por la rotación
incrementada y por la irradiación del Sal primario, hayan conseguido su tipo primario, su estado de materia fina,
nacerá la nueva Tierra.
Jesucristo
veía estos grandes acontecimientos en Su visión, en la que hablaba con Elías y
Moisés. Sobre todo veía las almas, que
serían incluidas en este tiempo legítimo de transformación, si no se producía
una nueva acción de amor con una concesión de fuerza espiritual. Además el Señor reconoció en Su visión, que
la creación de la Caída y la Creación pura serían completamente inhaladas por
el Eterno Espíritu primario, si no se realizara el acto de Redención por
El. Pues sí las almas - sin la Redención
- no conseguían el contacto de vuelta a la Casa del Padre, empezaría a titubear
el equilibrio de las fuerzas etéreas puras y de las fuerzas del alma de los
hijos de la Caída. El Señor reconoció,
que si no realizaba el acto de Redención, los reinos espirituales minerales,
vegetales y animales, todos los seres espirituales, corrientes etéreas y
sistemas solares espirituales, en definitiva todo lo que el Espíritu primario
había creado de una manera tan maravillosa, se disolvería en el éter eterno,
en el estado primario. Vio ante Sus ojos
espirituales, Su procedencia divina y Su regencia a la derecha de Su Padre. Vio
como el principio divino primario, el Padre manifestado, iba a disolverse de
nuevo en el éter eterno. Todas las moradas espirituales creadas de los seres
espirituales, todo lo que poseía formas espirituales, volvería convertirse en
éter fluyente,
Tendría que
producirse una nueva exhalación divina, es decir que tendría que realizarse una
nueva Creación. En Su corazón espiritual
percibía los gritos de las almas no liberadas, torturadas, que poco a poco
serían traspasadas a sustancias más finas, hasta que pudiesen ser uno con el
éter puro. En la visión el Señor vio los
mundos eternos en su magnificencia y los seres espirituales que allí vivían y
rezaban por la conservación de la Creación.
Reconoció como anhelaban la unión con sus hermanos y hermanas caídos y
cuanta esperanza ponían en Su Redención.
¿QUE ES LO QUE HA
CONSUMADO JESUS?
Jesucristo ha
introducido la fuerza del amor y el soporte divino en los cuatro elementos
divinos de las almas caídas y cargadas. Con
ello de nuevo lo fue dado al hombre la fuerza de subordinar todo con amor.
¿Qué
significa la fuerza del amor y el soporte divino?
Para poder
comprender mejor este gran acontecimiento espiritual, tengo que dar un rodeo en
mis explicaciones y volver a empezar con la visión de Cristo.
Cuando Jesús se encontró con Moisés y
Elías su cuerpo estaba transfigurado.
El Hijo de Dios en Jesús de Nazaret,
el Co-regente del Reino de los Cielos habló con el
primer ángel de la ley del orden, que encarnado había sido Moisés y con el
segundo Ángel de la ley de la voluntad llamado Elías cuando estaba encarnado.