La preparación de la disolución de todas las    formas condensadas

  y la

  Segunda Venida

  del Señor (Traducido del Alemán) 

 

    Catalogo  de la Editorial Vida Universal

 

    Revelaciones Divinas (página inicio)

 

 

Esta manifestación  del hermano Emanuel,  en la tierra el profeta bíblico Isaías, ha sido dada a través de la profetisa Gabriele Wittek

 

Página  1

 

 

C 0 N T E N I D 0

 

 

Los planos espirituales de evolución, es decir los ámbitos colectivos.

 

El Sol central primario y su modo de repercusión.

Por qué cambia la estructura de la Tierra y su vibración.

El hombre, un satélite de la Tierra.

Cómo repercute la irradiación de los diversos planetas.

Por qué cambian también las orbitas planetarias.

La acción de recogida y retorno a la morada eterna.

Cómo los hermanos de otros planetas salvarán hombres y almas.

Qué es lo que ha consumado Jesucristo.

El Sol y los planetas inician la llegada del Señor.

Qué contiene la crónica atmosférica.

Qué ocurrirá en el tiempo final.

 

 

Página   2

 

 

P R Ó L 0 G 0

 

       

El amor divino lo renueva todo.  Dios no interviene con brutalidad en este acontecimiento mundial.  En todos los ámbitos divinos y condensados se desarrolla toda existencia por Su ley, que es amor absolutamente puro.  También esta Tierra va a recibir ahora la luz incrementada del Sol central primario.  En vista de la enorme con­densación que se produjo por el modo de pensar y actuar contra­rio de la humanidad, también este sistema entre otros tiene que alcanzar la expansión.

 

Dios, el Señor anhelaba el refinamiento de Sus hijos, pues este pacífico refinamiento y la asimilación al mundo divino debía haber tenido lugar por las criaturas más hermosas de Dios.

 

Jesucristo, el Hijo de Dios, era un símbolo para la humanidad.  La humanidad sólo habla de la ejemplar vida de Jesús, pero muy pocos hombres practican lo que el Señor les enseñó.  Leen sus Biblias, hacen referencia a estas obras, muchos juran incluso sobre este libro, pero allí se quedaba y se queda todo.  A pesar de este cono­cimiento bíblico actúan contrariamente y no se convierten ni en amigos ni en hermanos.

 

Nuestro Señor envió profetas y clarividentes, pero la humanidad no escuchó la palabra de Dios a través de ellos.  Todo lo contrario, fueron y aún hoy son despreciados, señalados y desterrados.

 

La ley de Dios es energía fluyente.  Quien quebranta esta ley bené­vola, crea causas, cuyos efectos surgen con toda seguridad.  Lo que aquí manifiesto no es otra cosa que el efecto de causas humanas.  Dios es el amor, esto lo demostró el Señor en Jesucristo, Su Hijo, el Redentor de la humanidad.

 

 

Página   3

 

La preparación de la disolución de todas las formas condensadas y la Segunda Venida del Señor

 

 

Dios es el amor, que permanece eternamente igual.  Por este amor infinito el Espíritu Eterno se volvió creador, por lo que manifestó Sus virtudes en parte aún latentes, pero también las cualidades que en parte ya actuaban.  El amor divino creó la existencia eterna des­pués de muchas respiraciones divinas.  De ésto surgieron las fuerzas etéreas potencializadas, que el Espíritu etéreo, Dios-Padre, manifes­tado y superior a todo llamó y llama Sus hijos. Estas fuerzas etéreas potencializadas, llamadas seres espirituales, poseen todas las herencias de la Creación completa.  Sus cuerpos etéreos están constituidos de tal manera que la esencia de la Creación es la for­mación de su cuerpo.  Para conservar el equilibrio en toda la exis­tencia, el Espíritu etéreo de la luz creó sólo tantos cuerpos energéticos (seres espirituales) como fuerzas de luz maduras hablan momentáneamente disponibles.  También durante la Creación de la existencia eterna las fuerzas de luz siempre tenían que equilibrar­se. Tanto éter de luz espiritual (sistemas solares) como Dios, el Señor manifestaba tantos seres espirituales pudieron ser creados.  La misma ley vale también para después de las Creaciones.

 

Cuando las dualizaciones, el convertirse en uno, las fusiones eté­reas, tuvieron lugar, también se pudo procrear espiritualmente.

 

Aún así tuvo y tiene que conservarse el equilibrio.

 

La Creación eterna consta de siete Cielos base.  En cada uno de estos Cielos base está contenido el otro Cielo como región subordi­nada en su luz y en su fuerza.  Por eso existen en la existencia eterna siete Cielos base con sus regiones subordinadas.  Por ello hay siete veces siete fuerzas de luz o los llamados ciclos de eras. Estas fuerzas de luz llamadas también pasos de eras, son corrientes espirituales de éter, que giran alrededor del Sol central primario, alrededor de la constelación real de la única y eterna Majestad Dios-Padre.  En estas corrientes etéreas se encuentran las fuerzas de luz manifestadas, son los sistemas solares espirituales creados.  A los planetas habitados, en los que los seres espirituales se han construido sus viviendas por la fuerza de Dios, el espíritu los llama también materias primarias.  Son de materia fina y parecidas a un cristal de roca.  Estas materias primarias son traspasadas por la luz primaria del Sol central primario y de los segundos Soles primarios (Soles de prisma); no existen ni sombras ni oscuridad.  Además durante el tiempo de creación de estos sistemas solares espirituales se prestó atención a que sólo se creasen tantos cuer­pos espirituales (seres espirituales) como potencial espiritual había disponible, para garantizar el equilibrio de las fuerzas de luz.

 

La ley de Dios dice: Sólo pueden ser creados y procreados tantos cuerpos espirituales como fuerza de luz haya disponible.  Esto vale para cada Cielo base.  Así permanece el continuo equilibrio de la fuerza base.

 

Por eso en los planos divinos de evolución sólo existen tantas fuer­zas de alma en formación (seres naturales) como fuerza espiritual hay para la manifestación.

 

 

Página   4

 

También los seres espirituales cumplen la ley con toda exactitud. Sólo hay procreación de seres espiritua­les cuando el Sol central primario transmite un incremento de energía divina a un Cielo base.  Esto ocurre cuando un Cielo base, digamos él del orden (corriente etérea), se acerca al Sol central primario.  En este tiempo de eras los sistemas solares que se en­cuentran en la corriente etérea son cargados de energía.  Con ello todos los ámbitos del orden, cualquiera que sea el Cielo base en el que se encuentran, reciben fuerzas etéreas espirituales.  Por estas fuerzas etéreas incrementadas las corrientes etéreas se extienden.  Con esto se forman nuevos sistemas solares espirituales.  Durante este tiempo en los ámbitos celestiales cambia también el reino ve­getal y animal, ya que todo es llevado a una evolución por las fuerzas etéreas altamente potencializadas.  En este tiempo de eras tienen también lugar las procreaciones espirituales, es decir que se forman niños espirituales.

 

El lector atento reconoce que también en la existencia eterna hay un ciclo periódico.  También cambian los ámbitos de evolución conec­tados a los cuatro Cielos base del orden, voluntad, sabiduría y seriedad, con lo que los seres naturales perfectos, que vivían en los ámbitos colectivos, se liberan para nacer de las corrientes ahijadas procreadas por los duales.

 

He aquí una breve descripción de los cuatro planos espirituales de evolución llamados también ámbitos colectivos (orden, voluntad, sabiduría y seriedad):

 

Ellos forman los ámbitos de formación de los cuerpos espirituales.  En estos ámbitos colectivos es formada y finalizada la estructura de partículas de los cuerpos espirituales cósmicos.

 

En el Reino del Señor se formaron por su palabra todopoderosa "hágase" cuatro ámbitos colectivos, llamados también planos de evolución.  Allí las potencias del alma son formadas hasta llegar a ser un ser elemental perfecto (ser natural).  Estos cuatro ámbitos de evolución se unen a su correspondiente Cielo base.  También se llaman los graneros de los Cielos.  En estos cuatro ámbitos colecti­vos se encuentran todas las sustancias necesarias para que continúe el desarrollo de la Creación, las cuales van evolucionando a partir del núcleo de la vida, el rayo del orden, que lleva sus átomos de fecundidad pasando por el rayo de la voluntad, el portador de los átomos de desarrollo, al rayo de la sabiduría, con sus átomos de creación, hasta el rayo de la seriedad, que posee en mayor cantidad los átomos portadores.

 

Sólo he descrito brevemente estos Cielos cualitativos, que son los ámbitos de desarrollo de los cuerpos espirituales, y la formación atómica espiritual.  En este escrito no voy a explicar en detalle los graneros de la vida eterna. Sólo los menciono brevemente para que quede garantizada una visión, que haga comprender, que precisa­mente ellos son de máxima importancia para el equilibrio espiritual.

 

Como se ha dicho, en los planos de evolución se forman seres elemen­tales completamente maduros que también se llaman almas naturales.  En cuanto un Cielo base con sus sistemas solares se acerca a la constelación central,.recibiendo de ella fuerzas espirituales alta­mente potencializadas también las reciben todas las regiones sub­ordinadas, como por ejemplo la del orden o de la voluntad, con sus correspondientes ámbitos de desarrollo.  Así  pueden producirse

 

 

Página   5

 

procreaciones espirituales en estos Cielos, porque los cuerpos es­pirituales maduros de los ámbitos de evolución pueden ser atraídos para engendrarse espiritualmente en los rayos de paciencia, amor y misericordia procreados por los espíritus duales.

 

La Creación eterna es una obra completamente cerrada en si misma por Dios-Padre, que sí se va extendiendo cada vez más y hace surgir más sistemas solares y seres espirituales, pero ya no hay níngún cambio en el sistema puro de creación.

 

Con la caída de los hijos espirituales se formaron los distintos mundos condensados que presentan sus sustancias parcial o total­mente materiales.  Estos grados de condensación se produjeron por pensamientos y actos contrarios.  En la existencia eternamente pura todos los sistemas solares espirituales dependen de un ciclo crea­dor que da y toma.  Cada sistema solar posee en sí un proceso “per­petuum-mobile” cerrado.  Esto significa, que el Sol y los planetas circundantes dan energía a los planetas habitados y a la materia primaria.

 

El proceso "perpetuum-mobile" se lleva a cabo de tal manera que los sistemas a pesar de todo están conectados al gran circuito, al Sol central primario, recibiendo de éste las fuerzas etéreas en un ciclo determinado que entonces por su parte vuelven a transmitir.  Así los seres espirituales no son mantenidos directamente por su sistema solar sino por la constelación central de la fuerza "Padre-Madre" que es el Sol central primario.

 

Si, por ejemplo, por algún tiempo de luz se encuentran seres espi­rituales de otras regiones en un Cielo base (uno de los siete ám­bitos celestiales), recibirán fuerzas etéreas correspondientes a esta región.  Les son transmitidas por el Sol central primario a través del sistema solar en el que se encuentran momentáneamente.  La fuerza de luz de los seres espirituales es reducida cuando van a una esfera celestial de vibración inferior.  Así ninguna fuerza cósmica se pierde.  De eso se encarga el Sol central primario, el principio "Padre-Madre".

 

Cualquiera que sea el plano de luz al que se dirigen los seres espirituales la constelación central da las fuerzas etéreas y también las reduce.  Así se mantiene siempre el equilibrio en la existencia pura.

 

Los sistemas solares de la creación de la Caída se han formado de un modo parecido.  Según el grado de condensación dan sus fuerzas etéreas y de los planetas sobre todo a los mundos habitados.  Estos se los pasan a los habitantes del planeta.

 

La Tierra es la escuela de los hijos.  La Tierra contiene las cuatro cualidades de Dios, desde el reino mineral hasta el vegetal y animal.

 

Las almas de los hombres proceden de los diversos ámbitos de conciencias sobre todo de los planos de purificación.  Allí se queda cada alma según su estado de conciencia.  Con este nivel de concien­cia, si quieres puede volver a la Tierra en un cuerpo de materia densa, para purificarse en la escuela de la Tierra y conseguir, si puede, un nivel de conciencia más elevado.

 

Sin embargo el hombre y el alma tienen que tener la voluntad de buscar ideales más elevados y de esforzarse por ellos, es decir de orientarse hacia la ley de Dios, para que el alma pueda purifi­carse y dirigirse hacia la meta eterna.

 

Página   6

 

En esta escuela que es la Tierra el Espíritu de Dios ha instalado planos espirituales de educación.  Allí enseña el Hijo de Dios, el Redentor de la humanidad, o seres espirituales a las ordenes del Espíritu de Dios, a las almas y a los hombres acerca del camino interno de la entrega, iluminación y realización.

 

En todos los tiempos han habido hombres iluminados, que podían per­cibir la palabra interna, el lenguaje de Dios.  Se encontraban casi siempre fuera de la institución de la Iglesia.  Las reuniones se hacían en casas y pisos; precisamente allí donde se encontraba un portador de la palabra divina, los que buscaban en serio a Dios se reunían alrededor de un iluminado así.  También en este tiempo hay muchos hombres iluminados, que tienen la voz interna y que pueden oír la voz de Dios y la de Sus servidores.  Los grados de iluminación de los portadores de la palabra divina son muy distintos, ya que Dios habla desde siete veces siete canales base o etéreos.

 

Cuando por ejemplo un espiritualmente iluminado ha abierto en su mayor parte un, dos o tres canales etéreos, es decir que los ha purificado, puede percibir el Espíritu de Dios a través de estos canales etéreos.  A un verdadero portador de la palabra se le reco­noce así: lo que reciba del Espíritu de Dios, primero lo tiene que haber verificado por sí mismo.

 

Tales iluminados los habla y los hay sobre esta Tierra, por otra parte con distintos niveles de conciencia.  Esto significa que pueden haber sido abiertos en gran parte dos, tres, cuatro, cinco, seis o incluso siete canales etéreos.  Cuanto más elevado sea el nivel de conciencia de un portador de la palabra divina, tanto mayores serán las manifestaciones que el Espíritu de Dios podrá dar a la humanidad.

 

Pero en la Tierra también hay muchas enseñanzas erróneas y maestros, que no proceden de mundos puros y que transmiten sus propias ideas a la humanidad.

 

Sin embargo aquel que busca en serio y que eleva su alma a Dios, puede ser conducido por su espíritu protector a una de las escuelas espirituales que le harán avanzar.  Pero el que sólo se dirija al lado material y escucha sólo las sabidurías de esta Tierra y las aprende, ese es un necio y un peligro para sus compañeras, también para la Tierra y el sistema solar..

 

La gran masa de la humanidad vive sin control de pensamientos.  Muchos de ellos ni siquiera saben, que toda vibración que procede del hombre, ya sea de aspecto positivo o negativo, vuelve a recaer en el emisor.  Tanto las vibraciones positivas como negativas no sólo modifican el alma y la estructura del cuerpo del hombre, sino también la estructura de la Tierra con el transcurso de cientos o miles de años y según los grados de vibración.  Estas vibraciones influyen tanto sobre la rotación de la Tierra como sobre el eje y las vibraciones de ésta.

 

Todo lo que el hombre emite, lo cosecha é y también la Tierra.  Ya sean pensamientos, palabras u obras, todo lo que no esta de acuerdo con la ley, modifica la vibración del planeta Tierra y del sistema solar. Al pensamiento ya le precede la sensación.  El pensamiento se convierte en palabra y en muchos casos también en hecho.

 

 

Página   7

 

Aquí sólo deseo mencionar brevemente el transcurso de un pensamiento bélico.


La  sensación es miedo.  El miedo continúa y forma el pensamiento.  Este tendrá el siguiente sentido: ¿Cómo puedo protegerme a mí y a mi país, dice la autoridad mundial, ante el armamento bélico de mi país vecino?  A la autoridad mundial y a sus paisanos les falta la confianza en Dios.  Sin pensar en el omnipotente poder divino, que también podría garantizar la protec­ción del país, en tanto que los habitantes tuviesen una idea espiritual y confiasen en Dios.  El pensamiento puede convertirse en una palabra bélica.  La autoridad mundial da la orden para la producción de armas.  A continuación la palabra se convierte en hecho y comienza la producción bélica.  Las armas ya están programa­das con la vibración de muerte y no de vida.  Esta vibración está orientada hacia la destrucción.  Con el transcurso de los años em­pezará su obra destructora, pues ningún pensamiento se pierde en el transcurso mundial.  Estas vibraciones de pensamientos, que se convirtieron en hechos, recaen sobre la autoridad mundial, que ordenó la confección y sobre todo el país.  Aunque estas armas sólo hayan sido construidas para la defensa, la sensación y el pensamien­to eran miedo.  De esto resultó la defensa y con ello la lucha, no la confianza en Dios sino el poder propio.

 


Con tales y parecidos modos de actuar Dios, el Señor, retira en gran parte Su mano misericordiosa, pues Dios es amor reconfortante.

 

Cada país prueba las armas que ha construido.  Las resonancias, que ya se forman a partir de ésto, el hombre no las puede dictaminar.  La autoridad mundial, intelectual y metida en este mundo, igual que sus paisanos egoístas no puede darse cuenta de la que tales pruebas significan para el planeta Tierra.  La mayoría de los hombres sólo piensan en la vida material y por ello sólo en su cuerpo físico.  Con éste relacionan sus bienes y pertenencias y hacen depender de ello su bienestar.

 

Por grandes sacudidas, sobre todo pruebas atómicas, la Tierra, el planeta habitado sale completamente de su equilibrio y se convierte más y más en una pelota de juego del sistema solar.

 

También pensamientos negativos y agresiones, falsas enseñanzas y maneras de actuar para con el prójimo llenan la atmósfera de la Tierra con frecuencias negativas.  También a causa de ésto cambia la estructura de la Tierra y su vibración.  También los aviones, helicópteros, vehículos que van por tierra y mar, satélites y to­dos los ruidos que produce el hombre cambian la estructura de la Tierra y con ello su vibración.  Los grandes traslados de masas de tierra que realiza el hombre sin pensar, tienen como resultado una irradiación contraria que con todos los demás modos contrarios de actuar no sólo cambia  la órbita de la Tierra sino también de todos los demás planetas alimentadores.

 

¿Qué ocurre a causa de este modo de actuar contrario?

 

Tengo que dar un rodeo para poder explicar mejor las relaciones legítimas.

También en la existencia eternamente pura, igual que en los siste­mas solares terrestres las materias primarias - los mundos espi­rituales habitados - son activadas e irradiadas por los soles y los correspondientes planetas alimentadores.  Pues la ley de Dios se basa en la irradiación.  Traspasa todos los soles y mundos.

 

 

Página   8

 

La Tierra también es alimentada por el Sol y los planetas circun­dantes.  Por eso los satélites de la Tierra, que son los hombres, reciben alimento y todo lo que necesitan para su vida.

 

La Tierra posee campos magnéticos, que están orientados hacia los planetas alimentadores a través de la región ecuatorial.  En la región del ecuador se almacenan y salen muchas energías.  Las corrien­tes magnéticas producidas por la irradiación del Sol y de los pla­netas, y por el movimiento de los mares y la rotación de la Tierra, tienen diferentes grados de vibración y por ello también frecuencias distintas.  Cada frecuencia de un planeta alimentador debería estar en armonía con la correspondiente vibración de un campo magnético terrestre.

 

Por esta actuación conjunta y creativa del Sol y los planetas, la madre Tierra recibe elevadas fuerzas de vida, que llegan hasta lo más profundo de las profundidades, para allí magnetizar y mantener con vida también los minerales y el reino vegetal y animal. Muchas plantas y animales no sólo viven del aire, sino de las melodías vibratorias de las corrientes y campos magnéticos.  También el apa­reamiento de los animales del aire, de la tierra y del agua es dirigido por las corrientes magnéticas.  Los minerales, como todo lo que hay en esta Tierra, crecen y se reproducen por la irradiación del Sol y de los planetas alimentadores.  A este respecto aún habría mucho que decir.

 

Pero quiero volver sobre el tema.

 

Si el equilibrio ecológico es interrumpido, la madre Tierra se sale poco a poco de la vibración y rotación. ¿Quién es el causante de ello?  Era y es el hombre, que en los miles de años no se ha podido orientar hacia la ley divina, con lo que maltrata continuamente a su planeta al cambiar su estructura.  Esto tiene como consecuencia que también cambien todas las formas de vida, no sólo en su aspec­to, sino también en sus sensaciones, por lo tanto también el hombre.  Estos cambios cósmicos recaen sobre el causante.

 

Ya hablé brevemente de los causantes, son los satélites, es decir los hombres.  El alma del hombre lleva en sí la sabiduría creadora universal y el amor, o sea la ley completa, la sabiduría espiritual acerca de las cosas de la vida.  Por la realización de estas enormes fuerzas espirituales, que son propias de cada alma, ya que le fueron dadas por el Espíritu creador como herencia, no sólo el hombre se habría podido perfeccionar, sino que también la Tierra habría podido convertirse en un verdadero país espiritualmente próspero.  Con la vida cósmica de la humanidad, es decir con una vida legítima, el planeta habría podido cambiar completamente, orientándose hacia los mundos celestiales.  El que actúa contra las leyes naturales de la fuerza creadora, actúa contra sí mismo.

 

El satélite el hombre, deja que se atrofien sus fuerzas espiri­tuales y se maltrata a sí mismo, a su Tierra y a su sistema solar.  La Tierra, que es alimentada por el Sol y los planetas circundan­tes, pierde cada vez más energía por el modo de actuar de los satélites, los hombres, ya que éstos torturan a matar al hombre­ Tierra y no por último a sí mismos.  Como ya dije, la Tierra es alimentada por los planetas circundantes.  Sólo quiero mencionar aquí algunos.  El Sol da su energía a Mercurio, que es un planeta iluminador e impulsor.

 

 

Página   9

 

 Es entre otras cosas el que reparte la ener­gía solar.  Mercurio, uno de los planetas del sistema solar más rico en energía, está unido a todos los planetas, para transmitir a cada uno la energía solar de acuerdo con su deber.  Esto ocurre a través de los campos y ondas magnéticas, pues todo posee un aspec­to positivo y negativo con lo que el efecto cambiante mantiene la vida y garantiza una fecundación legítima.

 

Sobre todo los rayos de Marte, que fecundan la Tierra a través de los campos magnéticos de ésta, producen el crecimiento de los mine­rales y en unión con Venus el crecimiento de distintas clases de hierbas.  También algunas clases de animales reaccionan a las fre­cuencias de Marte.

 

Venus en unión con el Sol, Marte y Júpiter activan el reino vegetal y contribuyen a que la Tierra se adorne con su diversidad.  Neptuno se encarga del curso de las aguas y regula los cursos de vida de las corrientes subterráneas.  Vierte su fuerza bendita hasta muy den­tro de la Tierra.

 

Saturno contribuye a que se mantengan las capas atmosféricas.  Tam­bién ejerce una considerable presión sobre la Tierra y sus campos y corrientes magnéticas.  Así el juego conjunto cósmico se parece a una madre, que se cuida de su hijo, en este caso la Tierra.

 

La Tierra podría ser uno de los planetas del sistema solar más rico en energía.  Pues los satélites, los hombres, poseen fuerzas espiri­tuales que ni sospechan, ni sienten.

 

Por el alejamiento de Dios, en el que viven, están indirectamente separados de Dios, de la fuerza luminosa más elevada.  Por los pen­samientos y actos contrarios los satélites y su planeta pierden energía tanto espiritual como física.  El alma de los hombres vista espiritualmente, es un enorme sol y si fuese pura, podría trans­mitir su energía al planeta Tierra.  Con ello el planeta, la Tierra, tendría un elevado campo de energía, que podría volver a irradiar hacia el Sol y a los otros planetas.  Con ello se produciría un refinamiento de todo el sistema solar, y las tensiones de la Tierra, las catástrofes y desgracias disminuirían, al relajarse los hombres, la Tierra y el sistema solar y refinarse poco a poco.  Por los pen­samientos y actos contrarios de los hombres, sólo queda garantizada una escasa entrega de energía al Sol, con lo que entre otras cosas la energía solar ya no se incrementa, porque el causante, el hom­bre, no produce energía espiritual y por ello tampoco puede produ­cir ya mayores energías físicas.  El hombre se debilita cada vez más a sí mismo, con lo que gasta sus energías de vida y llega a ser incapaz de vivir, incluido su planeta.

 

El cuerpo del hombre está formado de una estructura de células.  Cada célula posee enormes fuerzas sí se orienta hacia el cosmos energético-espiritual y se deja alimentar por la luz primaria del alma.

 

La Tierra es la portadora de los átomos y elementos espirituales y materiales.  Si los elementos y átomos de la Tierra son influidos por pensamientos y actos contrarios de los hombres, ocurrirá lo siguiente:

 

Por esta incapacidad espiritual cambia el eje de la Tierra y tam­bién los campos magnéticos de ésta.  En parte serán incluso des­truidos por ello y movidos por el modo de actuar incoherente.

 

 

Página  10

 

Por el cambio de los campos magnéticos, de los elementos y átomos materiales, los planetas alimentadores ya no pueden transmitir legítimamente, sus fuerzas energéticas el planeta Tierra. Para cap­tar estas fuerzas planetarias, el planeta tendría que trazar tran­quilamente su órbita y tendría que estar, Igual que un telescopio, dirigido hacia el sistema planetario, para que pudiera ser alimen­tado de acuerdo con la ley.

 

Por los enormes cambios magnéticos de la Tierras, las irradiaciones todavía legítimas de los planetas recaen en parte sobre campos  magnéticos destruidos o no previstos para un ámbito de irradiación.

 

Por estos acontecimientos contrarios a la ley, que parten de la humanidad también se producen fuerzas contrarías dentro y sobre la Tierras lo que con el transcurso del tiempo tiene como consecuencia, que poco a poca vayan cambiando los elementos y los áto­mos.  A causa de las acciones contrarias de los hombres reciben una rotación contraria.  Estas despolarizaciones, producidas por inter­venciones externas (por ejemplo pruebas atómicas, cambios del equilibrio ecológico), en los tiempos futuros, en el tiempo final, tendrán como consecuencia grandes catástrofes.

 

La Tierra sufrirás sobre todo después de la aparición de Cristo, grandes cambios de los polos, que serán en parte tan considerables que la salida del Sol será en el Sur, en el Oeste y más tarde en el Norte.

 

En la última parte de la era de piscis aparecerá el Redentor de la humanidad. En esta última parte de la era de piscis también habrá grandes catástrofes ya que las agresiones por porte de los hombres no son eliminadas.  Su aglomeración está en el ámbito atmosférico dentro y sobre la Tierra así como en las almas de los hombres, Las energías contrarias tienen que liberarse para que sobre todo en las almas despiertas pueda comenzar la edad de oro.

 

También las energías planetarias ya no aceptadas por la Tierra for­man en el sistema solar una considerable tensión.  Este potencial de fuerza, que no ha sido transformado por la Tierra y sus satéli­tes, los hombres, ya no puede ser absorbido por el Sol.  Esto tiene como consecuencias que no solo cambian los elementos y átomos materiales, adquiriendo poca a poco una rotación contraria, sino que también se desplazarán las órbitas planetarias a causa de esta acumulación de fuerza.  Por ello cambia la gravitación y el equili­brio de masas.  Los planetas orientados hacia la Tierra seguirán transmitiendo su potencial de fuerza a esta Tierras ya que no es capaz de admitirlo, por lo que dentro y sobre ella y en todo el sistema solar poco a poco tendrán lugar grandes cambios.  La rela­ción de fuerzas empezará a titubear cada vez más por estos cambios y la gravitación cambiará tan considerablemente, que después de aparecer el Señor y Maestro las capas de sedimento de la Tierra se pelarán (Igual que la corteza de un árbol).  En este tiempo el reino vegetal y animal cambiará de forma y el hombre experimentará enfer­medades nunca conocidas.  A parte de la progresiva suciedad atómica de los cuerpos y del cuerpo de la Tierra, el hombre experimentará enfermedades de la piel y cambios en los huesos, que harán que el hombre ya no parezca un ser humano.  Su naturaleza animal y también su falta de carácter y voluntad le harán cambiar mucho. Su estruc­tura se parecerá a la del hombre primitivo.

 

 

Página  11

 

En este tiempo actuará el “hágase", la ley de la voluntad divina, a través del segundo ángel de la ley.  También el primer guardián de la ley, el orden divino, entrará en acción.  La voluntad divina, el segundo guardián de la ley, seguirá limpiando la Tierra por capas y las pondrá en completo movimiento.  Durante este tiempo todavía seguirá una gran acción de rescate.

 

Esta acción de rescates llamada acción del retorno ya ha comenza­do. Aún se extenderá sobre el tiempo de la aparición de nuestro Señor y Maestro.  A este acción de rescate no sólo pertenecen hom­bres que actúan a las ordenes de Jesucristo, sino también seres espirituales que reciben de Dios la misión de enseñar a las almas que se encuentran en los planos de purificación. Pues no sólo la Tierra, una de las estrellas más hermosas en el cosmos material es limpiada por la fuerza del Sol central, sino que también serán puestos en acción y aspirados todos los planos de purificación por el Espíritu de la vida.

 

El tiempo de redención, que es la era de Piscis, se está acabando, por lo que va aumentando en mayor medida la era de Acuario.

 

En esta gran acción de rescate, que ocurre a causa del amor univer­sal, también contribuirán los seres parecidos a los hombres, nues­tros hermanos de otras estrellas.  Ellos se han unido el plan de liberación, para practicar el verdadero amor al prójimo que la humanidad ha perdido.  Con el servicio de amor al prójimo, a la hu­manidad que sufres no sólo refinan su estructura de materia densa que concuerde con su sistema solar, sino que también se han puesto la obligación de poner en acción y refinar a su planeta condensado por la “Caída".  Esto significa que elevarán a su planeta a una vibración mayor a través de una vida consciente y divina, con la que ellos mismos, nuestros hermanos y su sistema solar consiguen la espiritualización, los seres parcialmente materiales que viven en armonía, conseguirán por la espiritualización más fuerzas divi­nas para espiritualizar también sus planetas.  Este refinamiento cósmico es la voluntad del Señor.  Con sus oraciones y sus acciones de error para con el prójimo, con la correspondiente forma de vivir, están cambiando su estructura actual y formen al mismo tiempo una envoltura espiritual magnética alrededor de sus planetas que no es otra cosa que una atmósfera de una alta potencia espiritual en la que se refinan ellas mismos y su planeta.

 

Con más fuerzas energéticas que piden al espíritu primario por la correspondiente vida también incluirán todo su sistema solar.  Esta metamorfosis la experimenta al mismo tiempo el sistema solar y sus seres parecidos a los hombres.

 

Estos hermanos espirituales de otras estrellas también colaboran en el gran plan de Redención de Dios, para renovarla todo según la voluntad del Señor, es decir para restablecer la forma primaria.

 

Lo que les es posible a estos seres, nuestros hermanos también le fue hecho posible a la humanidad por la Redención de Jesucristo.  Con el Sacrificio el Señor ha concedido nuevamente fuerzas espirituales a la humanidad para que pueda vivir también en armonía subordinar a la Tierra con amor.  Dios, nuestro Padre, transmitió el cuerpo espiritual, que contiene todas las fuerzas para la for­mación de la Creación a todos los seres espirituales, cualquiera que sea la estrella en que viven, incluyendo el alma encarnada en el cuerpo.  Con esta elevada energía que el hombre lleva dentro de sí, habría podido refinarse a sí mismo y su planeta, amoldándolo a la conciencia divina.

 


 

Página  12

Estos seres parecidos a los hombres no llevan en sí el destello de


la Redención, la fuerza impulsora del almas como las almas de los hombres, ya que ellos no han caído tan bajo como estas últimas.  Poseyendo todavía la directa unión Padre-hijo pueden alcanzar el Reino eterno sin la fuerza impulsora del Hijo de Dios.

 

Cada alma humana posee ahora una intensidad espiritual incrementada, ella es el soporte y la estabilización del alma por la luz reden­tora de Jesucristo.

 

Pero aquél que no pida las fuerzas espirituales, la luz redentora y la luz primaria divina, y que no reconozca las leyes del genial Arquitecto (el Creador de los Cielos eternamente puros, que también concedió las galaxias materiales), y siga actuando contra las leyes irrevocables divinas, ese actuará al mismo tiempo contra sí mismo y contra la intensidad de irradiación de su planeta.

 

En todos los ámbitos de la Creación hay una gran actuación cósmica conjunta.  Dios, nuestro Señor, la ley de la vida, ha empezado a inhalar todas las formas de materia densa, que son contrarias a la ley.  Su exhalación espiritual la renovará todo.  Esto significa,, que todas las formas impuras con Su hálito volverán a conseguir la forma primaria amoldándose poca a poco otra vez a los Cielos eter­namente puros.  El primer guardián de la ley, el Orden, ahora cola­bora en que la eterna maquinaria primaria es perfeccione exclusiva­mente en su forma pura.

 

Desde hace 2000 años se pueden reconocer grandes cambios en lo material en el ámbito condensado.  Sólo el hombre limitado e igno­rante, que considera sus bienes y pertenencias como algo suyo y las defiende, que crea fronteras y considera a su vecino como ene­migo y no como hermano, que le tiene más cariño a su vida terrena que a la eternamente espiritual, que no abandona su “querer ser y poseer”, sus ansias y defectos, no puede captar la gran acción cósmica.

 

El Sol central primario que irradia su “hágase” legítimo en las almas de los hombres y en todas las formas de vida, para advertir a todos los hombres y almas voluntariosas que regresen y penetren en su ser eterno, sólo tiene una influencia parcial en la conste­lación venidera de los planetas.  La fuerza primaria desea trans­formar todo lo inferior en algo superior, o sea que también el


sistema solar de los hombres.  A causa de esto todos los planetas reciben fuerzas espirituales incrementadas de la luz primaria. Los grandes cambios planetarios repercuten en la gran tensión energética de la atmósfera que fue producida por el pensar y actuar de la  humanidad.  La humanidad  convierte a su tierra en una pelota de juego.  Las energías cósmicas divinas de la luz primaria con su fuerza transformadora son sólo aceptadas en parte a causa de la gran condensación del sistema solar y por lo demás son rechazadas.  Ya que esta fuerza divina no armoniza con las fuerzas de voluntad negativas de la humanidad, se producirá el llamado fin del mundo, la disolución de la estructura material.

 


El planeta Tierra se pelará del alma Tierra poco a poca como la corteza de un árbol.  Sin embargo las masas de piedra se unirán con partes de otros sistemas.  De ésto se formará un sistema solar y una nueva Tierra de materia fina.

 

 

Página  13

 

Esto se realizará como sigue: El Sol terrestre dió a luz sus planetas.  La sustancia de materia densa, el Sol-Madre, se volverá a unir con sus hijos-planetas de materia densa, uniéndose primero las capas de estructura densa con todas las demás masas condensadas, ya que la transformación y la expansión de todos las galaxias sucumbirán ante el “hágase” divino.  Las masas fundidas en bolas de fuego, según su grado de vibración, serán puestas en rotación por la irradiación del Sol central pri­mario. Sólo cuando las bolas de fuego, formadas por la rotación incrementada y por la irradiación del Sal primario, hayan consegui­do  su tipo primario, su estado de materia fina, nacerá la nueva Tierra.

 

Jesucristo veía estos grandes acontecimientos en Su visión, en la que hablaba con Elías y Moisés.  Sobre todo veía las almas, que se­rían incluidas en este tiempo legítimo de transformación, si no se producía una nueva acción de amor con una concesión de fuerza espi­ritual.  Además el Señor reconoció en Su visión, que la creación de la Caída y la Creación pura serían completamente inhaladas por el Eterno Espíritu primario, si no se realizara el acto de Redención por El.  Pues sí las almas - sin la Redención - no conseguían el contacto de vuelta a la Casa del Padre, empezaría a titubear el equilibrio de las fuerzas etéreas puras y de las fuerzas del alma de los hijos de la Caída.  El Señor reconoció, que si no realizaba el acto de Redención, los reinos espirituales minerales, vegetales y animales, todos los seres espirituales, corrientes etéreas y sistemas solares espirituales, en definitiva todo lo que el Espíritu primario había creado de una manera tan maravillosa, se disol­vería en el éter eterno, en el estado primario.  Vio ante Sus ojos espirituales, Su procedencia divina y Su regencia a la derecha de Su Padre. Vio como el principio divino primario, el Padre manifes­tado, iba a disolverse de nuevo en el éter eterno. Todas las mora­das espirituales creadas de los seres espirituales, todo lo que poseía formas espirituales, volvería convertirse en éter fluyente,

 

Tendría que producirse una nueva exhalación divina, es decir que tendría que realizarse una nueva Creación.  En Su corazón espiritual percibía los gritos de las almas no liberadas, torturadas, que poco a poco serían traspasadas a sustancias más finas, hasta que pudie­sen ser uno con el éter puro.  En la visión el Señor vio los mundos eternos en su magnificencia y los seres espirituales que allí vi­vían y rezaban por la conservación de la Creación.  Reconoció como anhelaban la unión con sus hermanos y hermanas caídos y cuanta esperanza ponían en Su Redención.

 

 

¿QUE ES LO QUE HA CONSUMADO JESUS?

 

Jesucristo ha introducido la fuerza del amor y el soporte divino en los cuatro elementos divinos de las almas caídas y cargadas.  Con ello de nuevo lo fue dado al hombre la fuerza de subordinar todo con amor.

 

¿Qué significa la fuerza del amor y el soporte divino?

 

Para poder comprender mejor este gran acontecimiento espiritual, tengo que dar un rodeo en mis explicaciones y volver a empezar con la visión de Cristo.

 

Cuando Jesús se encontró con Moisés y Elías su cuerpo estaba trans­figurado.  El Hijo de Dios en Jesús de Nazaret, el Co-regente del Reino de los Cielos habló con el primer ángel de la ley del orden, que encarnado había sido Moisés y con el segundo Ángel de la ley de la voluntad llamado Elías cuando estaba encarnado.